¿Confías en tu pareja?

Pedro trabaja en un sitio en donde siempre está rodeado de mujeres y Maria empieza a sentir que su marido le es infiel, que con sus compañeras de trabajo se ríe y con ella no, tiene más intereses para salir con sus compañeros que para visitar a su familia. Ella siente que le está dando los mejores años de su vida y que hace todo lo posible para que él esté contento, sacrifica de cosas que le gustaría hacer para estar con él y aún así no es suficiente.

Todos anhelamos tener una relación de pareja en la que poder confiar, que nos complete y nos llene, invertimos gran cantidad de energía tanto si tenemos pareja como si no la tenemos, buscando a alguien para encontrar el verdadero amor.
No obstante, las relaciones de pareja nos despiertan celos, miedos, anhelos, carencias, corazas, temores y heridas más profundas, y cuando no sabemos gestionar estas dificultades, repetimos patrones dolorosos que sabotean la confianza y la intimidad.
Para una buena relación en la pareja, hay pilares importantes: el amor, la confianza, el compromiso y el respeto, entre otros.
Cuando confías en el otro, y sientes el compromiso en la relación como una elección, respetas la intimidad de tu pareja, tu intimidad personal y comprendes que a veces te pueda decir No. A veces confundimos confianza con control.
¿Miras el facebook o el whatsapp de tu pareja, o respetas esa intimidad?
Estos celos, miedos, carencias, culpas y temores forman parte de nuestro yo interno cuando ha sido herido, el cual debes empezar a sanar para poder armonizar la relación personal y con la pareja.
Por ejemplo, si has vivido experiencias de abandono, sometimiento de la autoridad, secretos, infidelidad y rechazo, repercutirá en los vínculos que luego generes contigo mismo y en tu entorno más cercano, en este caso la pareja.
Cuando algo no funciona en la pareja, hay que preguntarnos ¿Que nos ocurre a nivel de pareja? ¿En qué estamos fallando en la relación? ¿Cuáles eran mis expectativas? ¿Culpo al otro de lo que nos pasa?
Las leyes de la sistémica nos ayudan a restablecer el equilibrio y la confianza. Por ejemplo, la “
ley del dar y recibir” nos dice que una relación de pareja debe esta equilibrada. Cuando se produce una desarmonía en el orden del dar y el recibir una de las cosas que pueden ocurrir es que una de las partes busque el equilibrio a través de una relación externa, lo que llamamos infidelidad.
Como por ejemplo, entre Pedro y María vemos que la sensación de Maria es que aporta más a la relación y que Pedro es el que siempre recibe y no lo compensa de la misma manera, haciendo que el vínculo de la relación se desequilibre generando insatisfacción, miedo, celos de los compañeros.
Aquí podríamos cuestionarnos preguntas como ¿Que estoy haciendo mal? ¿Es posible evitar que me engañen? ¿Puedo atraer a otro tipo de persona? ¿Por qué no atraigo una relación desde el amor y no desde la carencia? ¿Por qué siento que me abandonan o me rechazan? o ¿Por qué siempre salgo corriendo de la relación? o ¿acabo siempre dependiendo y dando mi poder a la pareja?

Con la T.C.E. Terapia de Consciencia Emocional, y las Constelaciones Familiares, trabajamos las relaciones de pareja de forma individual, y también sistémica y de pareja, nos ayudan a comprender los patrones que repetimos inconscientemente, y a sanar las heridas que impiden poder disfrutar de nuestras relaciones desde la confianza, y crear un vínculo constructivo, consciente, comprometido, y desde el amor.

En estos espacios terapéuticos, que pueden ser sesiones individuales o de pareja, o combinadas, y/o talleres de constelaciones familiares, podemos trabajar la situación que estés viviendo actualmente con tu pareja; ahondar en tus heridas profundas, descubrir que ocurre dentro de tu niño interior, entrar en tu yo profundo para encontrar la parte dolida, y desde ahí iniciar un proceso de desarrollo personal o de pareja, descubrir el origen de tus miedos y desconfianza, empoderarte y así crear una vinculación más amorosa contigo mismo y también con tu pareja.

Como resultado de la terapia, Pedro y María han logrado crear un nuevo tipo de comunicación, tomar consciencia de lo que sí comparten, y a través de espacios de diálogo han llegado a descubrir nuevos intereses juntos, respetando el espacio individual y el de la pareja.